El libro de Jonás tiene cuatro capítulos, en el cual algunos de nosotros nos podemos identificar. Recomiendo que lea estos capítulos y luego continúe el esquema de la enseñanza. • El llamado de Jonás viene de Dios así como el nuestro. • El ue obediente en el pasado, pero en este momento en su vida es diferente. Esta vez el Señor lo envía a Níníve • Níníve representa para Jonás todo lo que él detestaba. Lo más molestoso para Jonás, era que Dios lo enviase a anunciar el arrepentimiento a una ciudad que él pensaba no merecía misericordia. • Quizás hay personas en tu vida que no te caen bien, que se te hace difícil amar, o relacionarte con ellos. A veces sin razones, nos caen mal. • Imagínate por un instante que a esa gente que te caen mal, Dios té envía a ellos para ayudarlos, para llevarles amor y consuelo. Té negarías o lo harías? • Jonás había escuchado de Dios pero ahora esta luchando con su prejuicios, sus temores, y su orgullo. Jonás en vez de ir hacia Dios huye de El. • Jonás no es diferente a nosotros que también huimos. Huimos de nuestro pasado, de nuestros temores, de nuestras responsabilidades, de nuestros errores y hasta de la ayuda de Dios. A lo mejor podrás correr pero nunca podrás esconderte de Dios. • Corriendo de Dios Jonás corrió directamente a una tormenta. Pensamos que sin Dios podemos vivir en paz, pero no es verdad todavía van a ver tormentas. Si es Dios que mueve los elementos de la naturaleza a soltar una tormenta, nunca es para herirnos, sinó para enseñarnos y hacernos volver hacia El. Usando nuestra imaginación mencionemos alguna cosa que podría estar en él estomago del pez. 1) Oscuridad 2) Acidos gaseosos 3) Poco oxígeno 4) Cada vez que respiraba agua salada entraba por su naríz 5) El mal olor de comida, parcialmente digerida. 6) Todo lo que toca en su rededor es baboso. 7) Se siente encerrado, claustrofóbico. 8) Cada vez que el pez zambulle más profundo es tirado de lado a lado, no tiene nada para calentarlo del frío. Ese ambiente que mencionamos refleja la condición espiritual de Jonás. Espiritualmente estaba lejos de Dios, tan lejos como el pez de la orilla. Por desobedecer estaba Jonás tan sucio como el interior del pez. Cuando nosotros decidimos vivir nuestras vidas a nuestra manera, con nuestros términos sin considerar los de Dios: téngalo por seguro que vaz a fracasar. (Abraham, Moisés, David y Pedro) también pasaron por momento de tormenta en el cual su carácter fué puesto a prueba. Vamos a notar algunas cosas que hemos aprendido. 1) A quienes podemos culpar - Esto le pasó a Jonás por su rebeldía. Jonás 2:2 "en mi angustia clamé a tí" cuando nos encontramos en situaciones difíciles, jugamos el juego de echar la culpa. A) A nuestro pasado. B) A nuestros padres. C) A nuestra pareja. D) En la posición que nos encontramos en la vida. Queremos señalar a otros, pero casi siempre los culpables somos nosotros. Tuvo Jonás que encontrase en el pez para darse cuenta que él era el que estaba equivocado. Y clamó a Dios. 2) Podemos nosotros correr tan rápido como para distanciarnos de Dios? Huyendo de Dios es como tratar de dibujar un círculo cuadrado. No se puede. Salmo 139:7-10 3) Nuestra rebelión nos afecta a nosotros y a los que nos rodean. Muchas veces pensamos es mi vida, y son mis decisiones, no afectan a nadie solo a mí, pero no es así, afectan a los que nos aman, y nadie nos ama más que Dios. 4) La tormenta nos debe llevar de nuevo al Señor. No está hecha para alejarnos, sinó para acercarnos más a Dios. Cuando dejemos de tratar de salvarnos nosotros mismos, viene Dios y nos salva. Si estamos como fugitívos corriendo de Dios, el buen pastor nos dirige de nuevo al camino correcto. 5) Rendirnos (abandonarnos) tenemos que experimentar la muerte, antes de conocer la libertad de la vida. En una forma espiritual tenemos que rendirnos ante de ser levantados. Cuando nos demos cuenta que ya no podemos hacer nada, entonces Dios interviene y nos salva. 6) El regalo de la Gracia: Dios nos rompe para hacernos de nuevo y mejor. Un árbol es cortado para usarlo para construir una casa. La Gracia de Dios envió un pez y no deja que Jonás se ahogué. La Gracia es el llamado de Dios a una persona que está debilitado en la fé, dándole nuevas fuerzas. Oremos Señor en este momento te pido perdón por todas las veces que he huido de tu voluntad. Reconozco que tu siempre quieres lo mejor para mi y los míos. Gracias por tu paciencia y tu gran amor para conmigo. Dame la fuerza que necesito para ser fiel siempre. Dejemos de Correr de Dios