Hechos de los Apóstoles 2:1-411. La Biblia nos dice que este evento sucede cuando llego el día de Pentecostés. El Espiritu Santo descendió durante una fiesta solemne, porque era la ocasión en que de todas partes se reunían en Jerusalén un gran concurso de gente, con lo que la fama del acontecimiento se había de extender más rápida y amplia mente. Esta fiesta de Pentecostés se observa en recuerdo de la donación de la ley en el monte Sinai, por lo que era muy apropiado el que, en esta fecha, se diese el Espíritu Santo para promulgación de la ley evangélica, no a una sola nación, sino a toda criatura. La fiesta se celebraba el primer día de la semana, con lo que se confirmaba el paso del día de reposo del sábado al domingo, como perpetuo memorial para la Iglesia de estos dos grandes y benditos acontecimientos: la resurrección del Señor y el derramamiento del Espíritu Santo2. Donde sucedió: En Jerusalén, donde estaban todos unánimes juntos. En efecto desde Jerusalén había de comenzar a ser predicado el Evangelio. Aquí es donde El Jesús les habia mandado esperar para recibir la promesa del Padre, y la profecía señalaba que desde Jerusalén se había de propagar la Palabra de Dios. Los discípulos se hallaban juntos en un lugar, y oraban unánimes. Al haber orado juntos con mayor frecuencia que de costumbre, habían llegado también a amarse mejor unos a otros. De esta forma fueron preparado, por la gracia de Dios, para mejor recibir el don del Espíritu Santo; porque esta bendita paloma no viene solamente donde hay ruido y clamor, sino que se mueve sobre la superficie de aguas tranquilas, no de olas encrespadas. ¿Queremos que se derrame sobre nosotros el Espíritu Santo en toda su plenitud? Amémonos fraternalmente y estemos unánimes.3. Como y de que manera descendió sobre ellos el Espíritu Santo. Con frecuencia leemos en el Antiguo Testamento del descenso de Dios en una nube. También Cristo subió al cielo, y de allí descenderá, en una nube. Pero el Espíritu Santo no descendió en una nube, porque venia a disipar las nubes que se extienden sobre las mentes humanas.A. Les fue anunciado mediante un subido sonido para despertarles la expectación. Este estruendo repentino vino del cielo. Les tomo por sorpresa, a pesar de que se estaban preparando para ello. Fue el estruendo como de un viento recio, porque los caminos del Espíritu son como los del viento (Jn.3:8): “se oye y se siente, pero no se sabe de donde viene ni adonde va, porque donde esta el Espíritu del Señor, allí hay libertada (2 cor 3:17). Lo recio del viento daba a entender las poderosas influencias y operaciones del Espíritu Santo. Lleno, no solo el aposento alto donde se encontraban, sino toda la casa, como el perfume con que ungió Maria los pies de Cristo (Jn. 12:3).B. También hubo un signo visible del don recibido: “Y se les aparecieron lenguas como de fuego, que, repartiéndose, se posaron sobre cada uno de ellos. Aquí tenemos.I. Un signo o señal visible, exterior, para confirmar la fe de los discípulos mismos.II. La señal recibida fue fuego, según había dicho de Cristo Juan el Bautista, y el mismo Señor les había confirmados pocos días antes. Juan había dicho de Cristo: “El los bautizara con Espíritu Santo y fuego” (Mt.3:11). Estaban celebrando el recuerdo de la donación de la Ley en el SINAB; y así como la Ley se dio en fuego, también el Evangelio. El Espíritu, como el fuego, derrite el corazón, consume la escoria y enciende en el alma afectos piadosos y devotos. Este es el fuego que Cristo vino a traer a la tierra.III. Este fuego apareció como en forma de lenguas, lo cual hace referencia al hablar en lenguas que se nos narra después. Estas lenguas eran entendidas por todos los asistentes, con lo que el Señor quería dar a entender que a todos había de ser proclamado el Evangelio, y por eso envió el Espíritu a los discípulos a fin de capacitarles para proclamar el Evangelio en el mundo entero. Las lenguas estaban repartidas, es decir, cada uno tenía sobre si una lengua como de fuego, a pesar de lo cual todos estaban de común acuerdo, pues bien puede haber sincera unión donde hay diversidad de expresión.IV. Este fuego se poso sobre ellos para denotar la residencia continua que el Espíritu tomaba en cada uno de ellos. También es de notar que las lenguas se posaron sobre ellos, sobre la cabeza, no sobre la lengua misma de la boca, pues aunque hablaban bajó la moción del Espíritu Santo, sabían que estaban hablando las proezas de Dios, como lo saben los profetas (1 Cor 14:31). No cabe duda de que ellos conservaron los dones del Espíritu Santo.Oración:Señor que en este Pentecostés, yo pueda entender la realidad de Tu presencia en mi vida, y moverme en tu gracia, y experimentar tu Poder. AmenDerramaré Mi Espíritu sobre toda carne