San Lucas 2: 1-20 “Y sucedió que mientras estaban en Belén, le llego a Maria el Tiempo de dar a luz.” El Rey de gloria se rebajo a revestirse de humanidad, así como El apóstol San Pablo muy hermosamente le escribió a los de Filipos. “Aunque era de naturaleza divina, no insistió en ser igual a Dios, sino que hizo a un lado lo que le era propio, y tomo naturaleza de siervo nació como hombre.” (Filipenses 2) Los Ángeles se habían maravillado del glorioso plan de redención, con atención miraban como el pueblo de Dios iba a recibir a su Hijo, revestido con el manto de humanidad. Tomo la naturaleza nuestra para brindarnos su naturaleza santa. Las otras naciones creían en fábulas y adoraban falsos dioses. Pero los Ángeles fueron a la tierra donde la gloria de Dios había resplandecido la luz de la profecía. Los corazones egoístas y amantes del mundo no se conmovían por el gozo que embargaba a todo el cielo. De Belén había dicho el Profeta (Miqueas 5:2) “Saldrá el que será Señor de Israel”, Belén la ciudad de pan, en ella nace Jesús el Pan de vida. José y Maria no fueron reconocidos ni honrado en la ciudad de su linaje real. Cansado y sin hogar, siguieron en toda la longitud la estrecha calle., desde la entrada de la ciudad hasta el extremo oriental, buscando en vano un lugar donde pasar la noche. “No había sitio para ellos en el mesón”. Sobre los collados de Belén se reunieron innumerables Ángeles a la espera de una señal para declarar las gratas nuevas al mundo. Si los dirigentes de Israel hubieran sido fieles, podrían haber compartido el gozo de anunciar el nacimiento de Jesús. En los campos donde el joven David apacentaba sus rebaños había todavía pastores que velaban sus ovejas. Durante las silenciosas horas de la noche hablaban del salvador prometido, y oraban por la venida del Rey al trono de David. Y he aquí el ángel del Señor llego sobre ellos, y la claridad de Dios los cerco de resplandor; y tuvieron gran temor; mas el Ángel les dijo no tengas miedo—Aleluya—Confianza yo tendré, hoy ha nacido un salvador. Las mentes de los pastores tenían que llenarse de visiones gloriosas. ¡El libertado había nacido en Israel! En pocos años todos iban a escuchar decir (Lucas 4:18) “El Espíritu de Dios esta sobre mi”. ¡Ojala la humanidad pudiese reconocer hoy aquel canto! “Gloria en las alturas a Dios, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres”. Cuando este canto sonó la tierra se enmudeció y el cielo se inclino para también escuchar a los Ángeles Sepan bien todos cuando el Sol de justicia salga, con santidad en sus alas, aquel himno será repetido por la voz de una gran multitud, como la voz de muchas aguas diciendo (Apocalipsis 19:6-8) “¡Alabado sea el Señor! Porque ha comenzado a gobernar el Señor. Nuestro Dios todo poderoso. Alegrémonos, llenémonos de gozo Y démosle gloria porque, ha llegado el momento de las bodas del Cordero”. El cielo y la tierra no están mas alejado hoy que cuando los pastores oyeron el himno de los Ángeles. La historia de Belén es un tema inagotable (Romanos 11:33) “Nadie puede explicar sus decisiones, ni llegar a comprender sus caminos”. Cambio el trono del cielo por el pesebre, y la compañía de los Ángeles que lo adoraban, por la de las bestias del establo. En esto consiste el amor, se da por completo, Y tu hermano(a) como esta tu entrega. Oremos: Se que en estos últimos días han escuchado muchos mensajes en donde Juan el bautista nos invita a una preparación espiritual, espero en el Señor que hallan entendido el llamado, y que no se han preparado solamente en lo material, con regalos y árboles etc., Nuestra preparación debe ser del corazón, que esta Navidad el Amor de Dios resplandezca en cada uno de ustedes. Que estén alerta y con sus lámparas encendidas, porque el Señor vendrá como ladrón en la noche. Hermanos en Cristo les deseo una linda Navidad y un prospero Año nuevo. Su hermano en Cristo Pablo Bayona Hoy Nos ha nacido un Salvador